LA CLAVE DE CRISTÓBAL COLÓN.   El noble gallego que descubrió América.
¿Sabía usted que muchos personajes relevantes creían que Colón era GALLEGO, entre ellos Valle Inclán, Castelao, Unamuno, Eduardo Pondal, Beltrán y Rózpide, Emilia Pardo Bazán, Vicente Blasco Ibáñez, Wenceslao Fernández Flores, Ramón Cabanillas, Blanco Amor, Xosé Neira Vila, Montero Ríos, Xose Luis Mendez Ferrín, Xerardo Fernández Albor…etc

O pruebas como por ejemplo: el léxico de Colón (usa mas de 500 términos propiamente gallegos), la toponimia americana que impuso (mas de cien nombres de las Rías Baixas impuestos en el mismo orden geográfico que tienen en Galicia como isla Santiago a Jamaica, punta Lanzada, Punta Muros, Rio Miño, río Xallas, etc), las relaciones familiares de Colón con los Soutomaior (Madruga y Colón eran primos políticos, aunque en realidad eran una misma persona que se casó primero con Teresa de Tavora y luego con la prima de ésta, Felipa Muñiz, ambas nobles como él), o el desciframiento de la firma de Colón (conteniendo el árbol de la familia Soutomaior), y también los documentos aparecidos en Pontevedra (únicos en el mundo que que mencionan a los Colón) Y muchísimas otras pruebas más que se exponen en el texto, que explican porque Colón sale de Palos (Colón busca siempre la ayuda de los familiares de los Soutomaior), las relaciones de los Soutomaior con fray Diego de Deza, su valedor, o el hecho de que en la corte se hicieran chascarrillos sobre el parecido físico del hijo de Madruga con Colón, diciendo que parecía hijo bastardo….etc
Os remito a mi blog al respecto: http://coloneragalego.blogspot.com.es/ donde hallareis en lateral mucha información al respecto!


Nada menos que desde 1898 se sabe que Colón era de Pontevedra, tal como decía la tradición oral de Poio, y como demostró Celso García de la Riega a finales del siglo XIX. Pero fue acusado de falsear documentos injustamente. Hoy se ha comprobado que los documentos por él hallados del siglo XV y que citan a los mareantes Colón de Pontevedra son auténticos y que hubo un complot para difamar a De la Riega tras su muerte...

Pero ha llegado la hora de dar a conocer la verdad y demostrar con pruebas históricas LA VERDAD…

COLÓN NACIÓ EN POIO, PONTEVEDRA. FUE CORSARIO ANTES DE CONVERTIRSE EN SEÑOR DE SOUTOMAIOR Y CONDE DE CAMINHA. LUCHÓ CONTRA LOS IRMANDIÑOS Y DESPUÉS CONTRA LOS REYES CATÓLICOS A FAVOR DE PORTUGAL. ESTOS LE DECLARARON EN REBELDÍA Y HUYÓ A MADEIRA DONDE CONCIBIÓ SU PROYECTO.
VOLVIÓ A CASTILLA A RECLAMAR SUS POSESIONES PERO LOS REYES LE OBLIGARON A RENUNCIAR A TODO, Y A MUDAR DE IDENTIDAD. A CAMBIO AUTORIZARON SU EXPEDICIÓN A LAS INDIAS COMO ALMIRANTE Y VIRREY. TENÍA 60 AÑOS. ASÍ NACIA EL MITO DE CRISTÓBAL COLON,  NOMBRE DE LA INFANCIA DE PEDRO MADRUGA.

Ha llegado el momento histórico de la confirmación pública de esta tajante verdad: Cristóbal Colón era el noble gallego PEDRO MADRUGA, tal como descubrió don Alfonso Philippot no hace muchos años. Es hora ya de que el mundo sepa este hecho, totalmente demostrado, pero aún oculto ante los ojos de la sociedad y del pueblo gallego, algo que este libro demuestra con datos y pruebas históricas, no con divagaciones.
Usted oirá decir que de Cristóbal Colón se sabe poco, pero no es cierto. Hay muchos datos históricos acerca de él, tal como corresponde al calibre de su gesta. Pero lo que falla es la comprensión de esos datos. Sin embargo, una vez que posees la clave, todo el turbio asunto de Colón se aclara repentinamente. Ahora está ya muy claro.
Usted tendrá acceso a estas claves si continúa leyendo, pues todo está formalmente explicado en este libro de Carlos de Vilanova que presenta, nada más abrirlo, más de cien pruebas, muchas de ellas absolutamente concluyentes, que demuestran que Colón era Pedro Madruga.
Es tan sólo cuestión de tiempo que se acepten de modo oficial las pruebas que  presentamos de que Colón era el noble gallego Pedro Álvarez de Soutomaior o Pedro Madruga, algo que sin duda sucederá con el tiempo. Y debemos difundirlo entre nuestros jóvenes, para que comprendan hasta qué punto este pueblo tuvo que olvidarse de las gestas de sus gentes…
También hemos realizado un cómic para que los niños se acerquen a la verdadera historia de Colón de modo más atractivo...

Carlos de Vilanova 

LIMPIEZA NASAL CON LOTA


La limpieza nasal con Lota o Jala Neti, va mucho más allá que la simple protección ante los resfriados, o del hecho de limpiar la basura y los gérmenes acantonados en los senos nasales, pues su acción no es sólo terapéutica, sino también preventiva.
Previene las alergias, la congestión nasal permanente, el goteo nasal, la sinusitis, la inflamación de las adenoides o vegetaciones, las afecciones de garganta, ayuda a los deportistas y practicantes de yoga a mejorar sus prácticas respiratorias. Además, ayuda a limpiar los conductos lacrimales de los ojos, mejora la aireación y el cuidado de los oídos, previene el asma, las bronquitis, los ronquidos y las migrañas. Mejora la sensibilidad de los nervios olfativos y, por si fuera poco, también ayuda a ¡deshabituarse del tabaco para dejar de fumar!
¿Podemos acaso pedirle más a algo tan sencillo y barato…?

Enseñe a leer a su hij@ antes de los 3 años


Este es un libro eminentemente práctico. Contiene palabras para mostrar al bebé mientras aprende a hablar y vocalizar. Contiene también el resumen del método empleado por los autores para enseñarle a leer a su hijos antes de los 3 años.
Es un libro que trata de potenciar la red neuronal de su hijo en los primeros años, enseñándole a leer, porque eso multiplicará las conexiones neuronales del mismo, que se desarrollan únicamente hasta los seis años de edad aproximadamente.
Estos primeros años son vitales, y hay que aprovecharlos porque después será demasiado tarde para obtener el máximo rendimiento.
Empezar a leer a los cinco o seis años es como dejar que el tren de las potencialidades se marche vacío…

CUIDADOS SIN FARMACOS EN NIÑOS FEBRILES


Los autores son de la opinión de que la fiebre se debe controlar sin fármacos, y la salud en general también. Creemos que la solución a las viriasis sigue estando en manos de nuestro sistema inmunitario y su poder que está en función de nuestro estado interno, más o menos tóxico.
Reforzar las defensas es lo mejor que podemos hacer para enfrentarnos a su invasión o multiplicación con garantías, y ello se consigue retirando las sustancias tóxicas internas sobre los que éstos se asientan.
Pretendemos demostrar esto de un modo práctico, mediante la explicación y puesta en práctica de ciertas técnicas de salud natural que relatamos en el libro. Son una pequeña recopilación de aplicaciones hidroterapeuticas imperecederas, que no están basadas sobre fórmulas químicas y que han demostrado en cambio su notable eficacia para controlar y manejar la fiebre de cara a cumplir su fin último que es devolvernos la salud.
Encauzar y controlar son los términos que más bien deberíamos emplear ante la presencia de la fiebre. Hay que encauzar la fiebre para derivarla a la piel y sacarla así al exterior para que no dañe y sí, en cambio, nos purifique. La fiebre forma parte de ese comportamiento correcto del organismo para combatir el estado de acidez o toxemia que permite proliferar a los gérmenes, preexistentes en todo momento y lugar. Da igual lo que nosotros pensemos de ella, o el miedo que le tengamos a su manifestación. La fiebre es una crisis curativa, y hay que saber manejarla de acuerdo a su función natural.
Los ciudadanos tampoco hemos sido suficientemente advertidos del peligro del abuso de fármacos como el tan extendido Paracetamol y el Ibuprofeno, porque el negocio se protege a sí mismo. Abusar de estas drogas legales en la infancia puede ser muy nocivo para la salud y para el estado del hígado del niño. ¡La fiebre es defensa orgánica no un ataque! Sólo hay que saber canalizarla, para que la fiebre esté siempre a nuestro servicio, pues no hay mecanismo orgánico más eficaz para la curación.
Con este libro único, vamos a aprender a manejar la fiebre muy sencillamente, con varias técnicas de hidroterapia, de tal modo que ésta no sea perjudicial y cumpla aún mejor con su función natural. Gracias a nuestra ayuda al organismo, acortaremos el tiempo de curación del mismo, y haremos más cómodo todo el proceso febril para el niño. Aprenderemos a eliminar el exceso de temperatura producido por el cuerpo en su reacción defensiva, para que no se lesione ningún órgano del niño por la temperatura ni convulsione. Vamos favorecer de una vez a la naturaleza, en vez de contrariarla con fármacos.

Guía para limpiar el higado, los riñones y la vesícula






El método Fusión para limpiar el hígado y la vesícula aporta al protocolo clásico de limpieza hepática toda una serie de cuidados que minimizan los inconvenientes y en cambio, maximiza sus resultados, corrigiendo por ejemplo, el efecto de las sales sobre los intestinos sensibles, mediante procedimientos de hidroterapia.Además, adapta los horarios, facilita ayudas para el descanso nocturno y expone pequeños trucos para sobrellevar las noches curativas del proceso limpieza hepática. Expone las razones y justificaciones de éste sorprendente método curativo de un modo claro, sencillo y rápido para conducirle -en el mínimo espacio de tiempo- hacia la salud. Este método maravilloso, se ha revelado como imprescindible en la medicina natural de la actualidad y aquí aprenderá cómo limpiar los riñones de un modo sencillo, sano y eficaz, así como la importancia de los líquidos orgánicos para la salud.
La limpieza hepática y de la vesícula es una cura fácil y natural. Por desgracia, poca gente sabe como limpiar el hígado! La mayoría lo tenemos lleno de sedimentos que atrancan su trabajo, sin saberlo. Echamos la culpa a el estómago, intestinos, piel, alergias, corazón etc…, pero en la raíz de todas la patologías está el silencioso Hígado. El hígado es el gran olvidado de la medicina! O el gran desconocido, pues sin manifestarse en los análisis puede estar en insuficiencia, “amargándonos” la vida. Comparativamente con el hígado, poca gente tiene piedras en la vesícula. Pero miles de ellos pasan por el quirófano a operarse de las piedras. Si tienen tantas en la vesícula, imagínate como tendrán el hígado: ¡congestionado!.
Es muy cierto que la mayoría de las personas tenemos el hígado también afectado por un exceso de sedimentos o depósitos, que conocemos como cálculos o piedras hepáticas, y que pasan desapercibidos para la medicina oficial y también para la alternativa. Pero lo peor es que no sabemos cómo limpiarlas o desalojarlas, a pesar de ser muy fácil y conveniente para la salud. Con él, también se pueden expulsar las piedras de la vesícula pues, si operamos ésta, se nos restan años y calidad de vida, total para seguir con un hígado lleno de sedimentos y mas insuficiente si cabe aún después de la operación de vesícula. Al extirparla, quedaremos con la digestión estropeada de por vida, pues sin ella la bilis se queda sin saco para acumularse. El fin de la vesícula es concentrar y expulsar la bilis cuando la comida llega al intestino delgado, y gracias a ella se digieren las grasas, se eliminan los tóxicos del hígado, se hace la digestión de proteínas e hidratos de carbono (junto a jugos pancreáticos), se depuran y limpian los intestinos, se neutraliza el acido clorhídrico proveniente del estomago etc… Pero al no tener suficiente bilis acumulada (por falta de vesícula), los pacientes operados tienen que conformarse con el gota a gota que fabrica el hígado, que es diez veces menos concentrada que la de la vesícula. Quedan por lo tanto, con la digestión deteriorada para siempre y no podrán abusar de nada, quedando mutilados para simplemente malvivir, y desembocando en numerosos otros procesos patológicos como la osteoporosis (debido a que el calcio se absorbe junto con las grasas, y éstas se eliminan sin digerir).
Pero el problema consiste en que no sólo hay cálculos en la vesícula, sino también dentro del hígado, y obstruyendo los canales biliares, todo lo cual merma las funciones de éste. El hígado congestionado por cálculos no se detecta con análisis ni ecografías, pues éstos tienen la misma densidad de los tejidos hepáticos, ya que están formados en un 96% de colesterol. El hígado graso es un caso extremo de ello. Por causa de los sedimentos intrahepáticos o cálculos, el hígado se ve incapaz de fabricar suficiente cantidad bilis para la digestión (1litro y pico al día), y cantidades de comida sin digerir avanzarán y se degradarán en los intestinos, terminando todo ello por intoxicarnos. Cuando se supera la capacidad de los sistemas orgánicos de excreción y neutralización del hígado, las toxinas se van acumulando por los diversos órganos y sistemas, causando TOXEMIA (o intoxicación). Ella es, según la Naturopatía, el origen o causa de todas las enfermedades que sobrevendrán con posterioridad. El hígado es el núcleo de la salud.
Un hígado insuficiente, lleno de residuos, puede estar al 40% de su capacidad sin dar síntomas de su grave deterioro, repercutiendo en cambio en otros sistemas debido a su mal funcionamiento. Esta disfunción hepática conlleva, a la larga, un acumulo tóxico a todos los niveles: sanguíneo, muscular, cutáneo, linfático, intersticicial…, y termina degenerando en las múltiples patologías que conocemos y clasificamos con distintos nombres como enfermedades, pero la causa original es siempre es la Toxemia orgánica producto de una mala digestión y eliminación de los residuos del metabolismo. La obstrucción de los canales del interior del hígado por cálculos obliga al laboratorio del cuerpo a la insuficiencia funcional, y de ahí a la enfermedad sólo hay un paso. Realmente, no hay enfermo que no tenga un hígado disfuncional.

El enemigo que llevas dentro de tí


No nos damos cuenta de ello, pero todos tenemos un ego al que confundimos con nosotros mismos. Se asienta en nuestra mente y nos confundimos con ella, y con él. Sin embargo no es éste el yo que verdaderamente somos. Ni es tampoco nuestra mente todo lo que somos.
Este “yo personal”, al que tú habitualmente llamas “yo”, o Pepe, María, o Juan…etc, es tan sólo un concepto al que tú le otorgas realidad. Pero es una ilusión. Ese concepto de lo que eres y de lo que otros son, es simplemente una creencia. Una mera opinión de lo que Tú eres, o los demás son, sin serlo. Esa entidad ficticia, que sólo existe en tu mente y que tu defiendes o que atacas en los demás, sin siquiera saberlo. Es lo que denominamos el ego.
Tu ego por tanto, no es una entidad física, sino una creencia de lo que piensas que eres. Es un estado mental que has construido sobre ti y que va cambiando contigo. Tú lo defiendes porque desconoces su existencia en ti y el daño que te hace. Lo confundes contigo. El ego ocupa la porción inferior de tu mente, y se constituye en una entidad energética que presiona por su alimento: los malos pensamientos y bajas energías de todo tipo. Parece querer lo mejor para tí, pero no es verdad. El ego crece y se alimenta del odio, que es una de las muchas caras del miedo (el miedo es ausencia de amor). Y donde hay amor no puede haber miedo, ni tampoco ninguna otra emoción negativa. Tu ego crece mediante las bajas vibraciones que sientes, miras o promueves. Tu Espíritu en cambio, se suelta de su coraza egoica cuando vibras con la fuerza del amor.
Como tú le das mucho valor a tu creencia en el ego, lo haces importante, y él se hace presente para ti y parece ser cierto, real, pero te aseguro Tu no eres eso que crees ser. Eres mucho mas que tus pensamientos o tus creencias de lo que te han dicho que eres, y que lo que tú mismo has construido duramente. El ego es la personalidad que has recibido y forjado para ti mismo, a partir de tu predisposición kármica, tu herencia genética, las enseñanzas de tus padres, familiares, profesores, amigos, etc… El ego es, por así decirlo, tu respuesta al mundo que has ido conociendo desde niño. El es tu castillo, tu refugio, el ser que -erróneamente- crees ser.
El ego es un yugo que cargas desde que naces hasta que alguien te enseña su presencia en ti. Es como un carcelero que va dando forma a tu carácter, moldeándolo desde el nacimiento a la muerte, y que se muestra ante los demás mediante tu forma de ser y pensar que estará basada en tus experiencias, creencias y conocimientos acerca este mundo que ves, el mundo del ego. Es el caballo negro que tira de tu carruaje si no lo descubres, ¡¡y no te dejará escapar fácilmente!! Créeme que liberarte de él, ¡es nuestro trabajo aquí en el mundo!
El ego es un yo falso que pretende sustituir –y lo consigue- a tu Yo Profundo, el cual es tu verdadero Yo. Es el otro caballo, en este caso blanco, que tira de tu carruaje. Recuerda el mito del aúriga de Platón. Probablemente tampoco lo conoces, pero tu “Yo verdadero” es tu ser auténtico, el que tú realmente eres. No es modificable, pues ya es perfecto. Él es tu Espíritu, el cual ha decidido por alguna razón manifestarse mediante un cuerpo, como medio de interacción con el mundo físico. Lo mejor que puedes hacer es dejarte guiar por él. Todos y cada uno de nosotros, somos seres espirituales, seres luminosos auténticamente perfectos. No hay nadie mejor, ni peor, ni bueno, ni malo… pero jugamos con el ego a todo eso. No somos seres físicos, y el cuerpo es tan sólo un vehículo de expresión, como un guante que nos enfundamos para poder tocar este mundo. Somos energía, somos Amor. Olvidar esto nos ha costado muy caro. Nos ha costado el Cielo.
Las relaciones humanas se pueden establecer a través del ego o del Espíritu, pero normalmente se hace a través de los dos. Lo ideal es relacionarse sólo con el Ser Que Somos, el Espíritu, pues Todos Somos Uno. Pero muchos se relacionan solo a través de su ego. Los puedes ver todo el día en la TV, en la calle, en el cine, el la literatura… El ego es un buscador de experiencias y siempre tratará de arrastrarte por nuevos caminos en busca de fama, dinero, sexo, poder, lujos, y todo tipo de experiencias mundanas. Pero aunque obtengas todo ello, nunca encontrarás la paz fuera de TI Mismo, de tu Espíritu. La meditación es un camino a tu Espíritu, pues consiste en observar y hacer callar la voz del ego que habla siempre en tu cabeza. Con su cháchara interminable te entretiene y mantiene alejado de su control sobre ti. Pero la meditación lo desarma, sobre todo si reconoces la existencia del ego en ti.
El ego tiene muchas caras, muchos disfraces porque es un embaucador. Te ha embaucado durante muchos años, porque está en tu mente y conoce todo lo que tú conoces, pero tú no lo conocías a él. Hasta hoy. El es tu demonio interno, que se sube a tu hombro y te aconseja utilizando los juicios y el miedo para que le sigas en sus planteamientos separatistas con respecto a tus hermanos. Su existencia dio lugar a la fábula de la expulsión del Paraíso. No es broma, perdimos el cielo al elegir seguir al ego.
Para relacionarte bien es básico identificar a tu ego e ir abandonándolo progresiva y definitivamente. El se disfraza de tu valedor, cuidador y protector frente a los demás, pero es todo lo contrario. Es un áspero juez que te condenará junto a los otros, a los que utilizará para descargar sus culpas como si fueran chivos expiatorios. “Los demás son los malos“, te dice, pero es otra mentira de tu ego que te has creído hasta ahora. No creas más en sus juicios sumarísimos. Todos Somos Uno y ellos son Tú, si los condenas te condenarás a ti mismo. Si los perdonas obtendrás la libertad de Espíritu que anhelas y buscas sin saberlo en los múltiples paraísos sin fin que te propondrá tu ego. Hasta que pierdas todo tu tiempo en el mundo y necesites volver al mismo para arreglar y componer lo que dejaste mal atado (le llaman karma).
El ego contaminará TODAS las relaciones que establezcas, por muy buenas que sean, especialmente si no lo sabes identificar en ti. Obsérvalo 24h. Cuando aparezca a darte sus consejos o juicios acerca de otros, óbvialo y desentiéndete de él. Recuerda que nunca debes juzgar a nadie, o estarás dando fuerza a tu ego y él te dará su medicina:el dolor. Siempre que te sientas mal en tus relaciones es porque has pensado mal de los demás y has sido pillado por tu ego. El amor siempre da bienestar y felicidad. Comprueba que tu ego tratará de volcar su culpa en otros, para justificar tu sufrimiento. Pero eso se va a acabar cuando lo descubras y cuando te des-identifiques de él. Vigilalo sin cesar y después ríete de tu ego y de sus sugerencias.
Los que no se entregan a las tretas de su ego son libres, porque ven el bien en todos. Son naturales. Son Felices. No juzgan, no critican, no condenan, no atacan y después no se lamentan. Eso se llama Perdón, una vieja palabra incomprendida, que te salvará de los juicios terribles de tu ego, hacia ti o hacia otros. Perdonar es liberarse del miedo que el ego implanta en ti como arma frente a los demás. No seas como “el caballero de la armadura oxidada”, deshazte del miedo y vuelve al amor, reconociendo y desarmando a tu ego. Por cierto, que es un buen libro que te recomiendo para conocer mejor a tu ego.

¿Qué es estar presente?
Las relaciones fluyen cuando el ego está desactivado por mantener constantemente tu vigilancia sobre él. Eso y no otra cosa es estar “presente”, en el aquí y ahora. Tener “Presencia” es observar en todo momento a tu ego. Es cuestión de práctica. Uno es libre y feliz cuando no cae en las garras de su ego. No mantiene intereses ocultos, ni usa las relaciones personales para los intereses mundanos del propio ego.
El ego puede crecer muchísimo si no lo identificamos y erradicamos. Te puede hacer girar en torno a él como a una peonza. Lo comprobarás pronto cuando sepas identificar a otros egos. Ten cuidado. Es muy listo, porque está leyendo esto contigo. El ego está en ti, pero a partir de ahora puedes evitarlo. ¡Cuando lo descubras actuando a través de ti puedes llevarte una gran sorpresa! Después lo confirmarás cuando lo veas en otros, asomando tímida o abiertamente.
Liberarte de él ha sido siempre el fin de las religiones y filosofías de todos los tiempos. Pero el ego se entrometió y las volvió rancias e inútiles. Conocerlo es la clave para entender muchas de ellas y alcanzar el fin que propugnan. No minusvalores esta información que te doy. Por supuesto que no es sólo mía. Es sabiduría de todos los tiempos, la cual yo extraje principalmente de “Un Curso de milagros”. Un libro incomparable, te lo recomiendo. Cuando comprendas a tu ego, lo verás en todas partes, trabajando duramente sobre éste mundo. Alcanzar la liberación quiere decir liberarse del ego, de tu ego.
La leyenda de Narciso es una forma sabia de recordarnos el peligro de vivir enfocados en nuestro ego, atrapados por él. La mayoría de las personas vagan por el mundo en ese estado, por eso se dice que están dormidas. No se disocian de su ego, y es eso lo que trae los problemas. Narciso estaba enamorado de sí mismo, o sea, vivía para su ego. El no lo sabía y, por tanto, se confundía con él: como tú y yo hasta hace poco. Todo lo que hacía Narciso era alabar, cuidar y proteger a su ego, es decir centrase en lo que creía ser. Sin serlo.
Murió ahogado por él, asfixiado de sí mismo, por ser ignorante de Quien Era El en realidad. No busques las relaciones humanas para engrandecerte, experimentar, o proteger a tu ego. Eso te llevará a la ruina moral. Búscalas para tu Espíritu y volarás por cielos maravillosos de Paz. Identificar a tu ego y desentenderte de él te facilitará las relaciones humanas más felices y gratificantes que jamás imaginaste. Nunca pensarás mal de ti, ni por lo tanto de otros. Serás libre como las aves del cielo, y sobre todo…¡feliz!
El ego es el Gran Seductor. Utiliza sus juegos y artimañas para conseguir sus fines, y los blanquea para que parezcan legales o lícitos. Ten cuidado o te engañará. No tengas miedo en tus relaciones, simplemente ama. Ama todo el tiempo, y perdona siempre. Eso desactiva a tu ego, y disuelve sus intereses, a veces recónditos. Sé que esto no es fácil de hacer, pero era porque no comprendías lo atrapado que estabas por tu ego. Ahora ya lo comprendes, y espero que a partir de hoy, te liberes paulatinamente de tu enemigo interno, el invisible e implacable ego. Tu otro yo, que has confundido con tu verdadero Yo.
Gracias por haber llegado hasta aquí y que tengas un nuevo día a partir de hoy.
Carlos de Vilanova

¿Qué es el ego?

I. ¿Qué es el ego?

“El ego no es más que un sueño de lo que en realidad eres. Un pensamiento de que estás separado de tu Creador y un deseo de ser lo que Él no creó. El ego es un producto de la locura, no de la realidad. Es tan sólo un nombre para lo innombrable. Un símbolo de lo imposible; una elección de opciones que no existen.”                                                                                                   Un Curso de Milagros




No nos damos cuenta de ello, pero todos tenemos un ego al que confundimos con nosotros mismos. Sin embargo no es éste el yo que verdaderamente somos. Pero éste “yo personal”, que tú habitualmente llamas “yo”, o Pepe, o Juan…etc, es tan sólo un concepto al que tú le otorgas realidad. Ese concepto de lo que eres y de lo que otros son, es simplemente una creencia. Una mera opinión de lo que Tú eres, o los demás son, sin serlo. Esa entidad ficticia que tu defiendes en ti o que atacas en los demás, sin siquiera saberlo, es la que denominamos ego.
Tu ego por tanto, no es una entidad física, sino una creencia de lo que piensas que eres. Es un estado mental que has construido sobre ti y que va cambiando contigo. Tú lo defiendes porque desconoces su existencia en ti y el daño que te hace. El ego ocupa la porción inferior de tu mente y se constituye en una entidad energética que presiona por su alimento: los malos pensamientos y bajas energías de todo tipo. El ego crece y se alimenta del odio, que es una de las muchas caras del miedo (el miedo es ausencia de amor). Y donde hay amor no puede haber miedo, ni tampoco ninguna otra emoción negativa.
Como tú le das mucho valor a tu creencia en el ego, lo haces importante, y él se hace presente para ti y parece ser cierto, real, pero te aseguro Tu no eres eso que crees ser. Eres mucho mas que tus pensamientos o tus creencias de lo que te han dicho que eres, y que lo que tú mismo has construido duramente. El ego es la personalidad que has recibido y forjado para ti mismo, a partir de tu predisposición kármica, tu herencia genética, las enseñanzas de tus padres, familiares, profesores, amigos, etc… El ego es, por así decirlo, tu respuesta al mundo que has ido conociendo desde niño. El es tu castillo, tu refugio, el ser que -erróneamente- crees ser.
El ego es un yugo que cargas desde que naces hasta que alguien te enseña su presencia en ti. Es como un carcelero que va dando forma a tu carácter, moldeándolo desde el nacimiento a la muerte, y que se muestra ante los demás mediante tu forma de ser y pensar que estará basada en tus experiencias, creencias y conocimientos acerca este mundo que ves, el mundo del ego. Es el caballo negro que tira de tu carruaje si no lo descubres, ¡¡y no te dejará escapar fácilmente!! Créeme que liberarte de él, ¡es nuestro trabajo aquí en el mundo!
El ego es un yo falso que pretende sustituir –y lo consigue- a tu Yo Profundo, el cual es tu verdadero Yo. Es el otro caballo, en este caso blanco, que tira de tu carruaje. Recuerda el mito del aúriga de Platón. Probablemente tampoco lo conoces, pero tu “Yo verdadero” es tu ser auténtico, el que tú realmente eres. No es modificable, pues ya es perfecto. Él es tu Espíritu, el cual ha decidido por alguna razón manifestarse mediante un cuerpo, como medio de interacción con el mundo físico. Lo mejor que puedes hacer es dejarte guiar por él. Todos y cada uno de nosotros, somos seres espirituales, seres luminosos auténticamente perfectos. No hay nadie mejor, ni peor, ni bueno, ni malo… pero jugamos con el ego a todo eso. No somos seres físicos, y el cuerpo es tan sólo un vehículo de expresión, como un guante que nos enfundamos para poder tocar este mundo. Somos energía, somos Amor. Olvidar esto nos ha costado muy caro. Nos ha costado el Cielo.
Las relaciones humanas se pueden establecer a través del ego o del Espíritu, pero normalmente se hace a través de los dos. Lo ideal es relacionarse sólo con el Ser Que Somos, el Espíritu, pues Todos Somos Uno. Pero muchos se relacionan solo a través de su ego. Los puedes ver todo el día en la TV, en la calle, en el cine, el la literatura… El ego es un buscador de experiencias y siempre tratará de arrastrarte por nuevos caminos en busca de fama, dinero, sexo, poder, lujos, y todo tipo de experiencias mundanas. Pero aunque obtengas todo ello, nunca encontrarás la paz fuera de TI Mismo, de tu Espíritu. La meditación es un camino a tu Espíritu, pues consiste en observar y hacer callar la voz del ego que habla siempre en tu cabeza. Con su cháchara interminable te entretiene y mantiene alejado de su control sobre ti. Pero la meditación lo desarma, sobre todo si reconoces la existencia del ego en ti.
El ego tiene muchas caras, muchos disfraces porque es un embaucador. Te ha embaucado durante muchos años, porque está en tu mente y conoce todo lo que tú conoces, pero tú no lo conocías a él. Hasta hoy. El es tu demonio interno, que se sube a tu hombro y te aconseja utilizando los juicios y el miedo para que le sigas en sus planteamientos separatistas con respecto a tus hermanos. Su existencia dio lugar a la fábula de la expulsión del Paraíso. No es broma, perdimos el cielo al elegir seguir al ego.
Para relacionarte bien es básico identificar a tu ego e ir abandonándolo progresiva y definitivamente. El se disfraza de tu valedor, cuidador y protector frente a los demás, pero es todo lo contrario. Es un áspero juez que te condenará junto a los otros, a los que utilizará para descargar sus culpas como si fueran chivos expiatorios. “Los demás son los malos“, te dice, pero es otra mentira de tu ego que te has creído hasta ahora. No creas más en sus juicios sumarísimos. Todos Somos Uno y ellos son Tú, si los condenas te condenarás a ti mismo. Si los perdonas obtendrás la libertad de Espíritu que anhelas y buscas sin saberlo en los múltiples paraísos sin fin que te propondrá tu ego. Hasta que pierdas todo tu tiempo en el mundo y necesites volver al mismo para arreglar y componer lo que dejaste mal atado (le llaman karma).
El ego contaminará TODAS las relaciones que establezcas, por muy buenas que sean, especialmente si no lo sabes identificar en ti. Obsérvalo 24h. Cuando aparezca a darte sus consejos o juicios acerca de otros, óbvialo y desentiéndete de él. Recuerda que nunca debes juzgar a nadie, o estarás dando fuerza a tu ego y él te dará su medicina:el dolor. Siempre que te sientas mal en tus relaciones es porque has pensado mal de los demás y has sido pillado por tu ego. El amor siempre da bienestar y felicidad. Comprueba que tu ego tratará de volcar su culpa en otros, para justificar tu sufrimiento. Pero eso se va a acabar cuando lo descubras y cuando te des-identifiques de él. Vigilalo sin cesar y después ríete de tu ego y de sus sugerencias.
Los que no se entregan a las tretas de su ego son libres, porque ven el bien en todos. Son naturales. Son Felices. No juzgan, no critican, no condenan, no atacan y después no se lamentan. Eso se llama Perdón, una vieja palabra incomprendida, que te salvará de los juicios terribles de tu ego, hacia ti o hacia otros. Perdonar es liberarse del miedo que el ego implanta en ti como arma frente a los demás. No seas como “el caballero de la armadura oxidada”, deshazte del miedo y vuelve al amor, reconociendo y desarmando a tu ego. Por cierto, que es un buen libro que te recomiendo para conocer mejor a tu ego.
Las relaciones fluyen cuando el ego está desactivado por tu vigilancia sobre él. Eso y no otra cosa es estar “presente”, en el aquí y ahora. Tener “Presencia” es observar en todo momento a tu ego. Es cuestión de práctica. Uno es libre y feliz cuando no cae en las garras de su ego. No mantiene intereses ocultos, ni usa las relaciones personales para los intereses mundanos del propio ego.
El ego puede crecer muchísimo si no lo identificamos y erradicamos. Te puede hacer girar en torno a él como a una peonza. Lo comprobarás pronto cuando sepas identificar a otros egos. Ten cuidado. Es muy listo, porque está leyendo esto contigo. El ego está en ti, pero a partir de ahora puedes evitarlo. ¡Cuando lo descubras actuando a través de ti puedes llevarte una gran sorpresa! Después lo confirmarás cuando lo veas en otros, asomando tímida o abiertamente.
Liberarte de él ha sido siempre el fin de las religiones y filosofías de todos los tiempos. Pero el ego se entrometió y las volvió rancias e inútiles. Conocerlo es la clave para entender muchas de ellas y alcanzar el fin que propugnan. No minusvalores esta información que te doy. Por supuesto que no es sólo mía. Es sabiduría de todos los tiempos, la cual yo extraje principalmente de “Un Curso de milagros”. Un libro incomparable, te lo recomiendo. Cuando comprendas a tu ego, lo verás en todas partes, trabajando duramente sobre éste mundo. Alcanzar la liberación quiere decir liberarse del ego, de tu ego.
La leyenda de Narciso es una forma sabia de recordarnos el peligro de vivir enfocados en nuestro ego, atrapados por él. La mayoría de las personas vagan por el mundo en ese estado, por eso se dice que están dormidas. No se disocian de su ego, y es eso lo que trae los problemas. Narciso estaba enamorado de sí mismo, o sea, vivía para su ego. El no lo sabía y, por tanto, se confundía con él: como tú y yo hasta hace poco.  Todo lo que hacía Narciso era alabar, cuidar y proteger a su ego, es decir centrase en lo que creía ser. Sin serlo.
Murió ahogado por él, asfixiado de sí mismo, por ser ignorante de Quien Era El en realidad. No busques las relaciones humanas para engrandecerte, experimentar, o proteger a tu ego. Eso te llevará a la ruina moral. Búscalas para tu Espíritu y volarás por cielos maravillosos de Paz. Identificar a tu ego y desentenderte de él te facilitará las relaciones humanas más felices y gratificantes que jamás imaginaste. Nunca pensarás mal de ti, ni por lo tanto de otros. Serás libre como las aves del cielo, y sobre todo…¡feliz!
El ego es el Gran Seductor. Utiliza sus juegos y artimañas para conseguir sus fines, y los blanquea para que parezcan legales o lícitos. Ten cuidado o te engañará. No tengas miedo en tus relaciones, simplemente ama. Ama todo el tiempo, y perdona siempre. Eso desactiva a tu ego, y disuelve sus intereses, a veces recónditos. Sé que esto no es fácil de hacer, pero era porque no comprendías lo atrapado que estabas por tu ego. Ahora ya lo comprendes, y espero que a partir de hoy, te liberes paulatinamente de tu enemigo interno, el invisible e implacable ego. Tu otro yo, que has confundido con tu verdadero Yo.
Gracias por haber llegado hasta aquí y que tengas un nuevo día a partir de hoy.
Carlos de Vilanova
Autor del libro “Descubrir y librarse del Ego”